1 de enero. María Madre de Dios
El santo del día, María, Madre de Dios — ternura eterna que abraza el misterio de Dios hecho hombre


Imagen del santo del día diseño web
Su vida: Silencio fecundo donde Dios tomó carne
María de Nazaret no necesitó tronos ni palabras altisonantes para cambiar la historia. Su vida fue un sí pronunciado en lo oculto, una disponibilidad absoluta que permitió que el Eterno entrara en el tiempo. Elegida desde antes de los siglos, fue formada por Dios mismo para ser morada viva del Verbo. En Ella no hubo confusión ni ambición, solo humildad, fe y una obediencia luminosa. No creó a Dios, pero lo llevó en su seno; no dio origen a la divinidad, pero fue Madre de Aquel que es Dios verdadero. En su vientre, el cielo besó la tierra, y la humanidad fue elevada para siempre.
El legado: Madre de Dios, madre nuestra
Llamarla Madre de Dios no es un título poético, es una verdad de fe que sostiene toda la esperanza cristiana. Porque su Hijo es Dios, Ella es verdaderamente Madre de Dios, y desde la cruz fue entregada como madre a toda la humanidad. Desde las catacumbas hasta los concilios, desde el llanto de los perseguidos hasta el canto de los pueblos, la Iglesia ha reconocido en María un refugio seguro. Su maternidad no terminó en Belén; continúa en cada corazón que confía. Quien acoge a María nunca camina solo, porque donde está la Madre, también está el Hijo.
Oración: Confianza que comienza el año
Santa María, Madre de Dios, en este primer día del año acudimos a Ti.
Cubre nuestra vida con tu manto,
enséñanos a confiar cuando no entendemos,
a creer cuando todo parece oscuro.
Preséntanos ante tu Hijo y no nos niegues tu intercesión.
Madre tierna y poderosa,
acompaña nuestros pasos,
protege nuestras familias y llévanos siempre a Jesús.
Que al comenzar este nuevo tiempo,
lo hagamos de tu mano,
seguros de que una Madre jamás abandona a sus hijos. Amén.
Frase:
“La Madre de Dios es también madre mía.”

