19 de diciembre San Urbano V

El legado de San Urbano V está marcado por decisiones valientes.

San urbano V el 19 de diciembre
San urbano V el 19 de diciembre

Imagen del santo, generada en web

San Urbano V nació en el año 1310, en la región de Languedoc, Francia, en tiempos convulsos y difíciles para la Iglesia. Desde joven eligió el silencio fecundo del claustro, abrazando la vida benedictina con disciplina, oración y amor por el conocimiento. No buscó honores ni cargos, pero su vida recta, su inteligencia serena y su profunda fe lo fueron colocando, casi sin quererlo, en el centro de las decisiones más importantes de su tiempo.

Hombre de diálogo y prudencia, fue enviado como embajador papal a diversas naciones, siempre con el deseo de construir puentes y sanar heridas. Y fue precisamente estando lejos de toda ambición, cuando recibió la noticia que cambiaría su destino: había sido elegido Papa. Sin ser obispo ni cardenal, en un solo día fue consagrado y coronado Sumo Pontífice. Eligió llamarse Urbano, convencido de que ese nombre estaba ligado a la santidad.

Desde el inicio de su pontificado, decidió vivir con austeridad evangélica. Eliminó lujos, corrigió abusos, exigió coherencia cristiana a quienes lo rodeaban y puso al frente de la Iglesia a hombres de virtud probada. Su autoridad no nacía del poder, sino del ejemplo.

Su vida: un monje llamado a sostener la Iglesia

Su legado: valentía, misión y fidelidad

El legado de San Urbano V está marcado por decisiones valientes. En medio del llamado destierro de Aviñón, cuando Roma llevaba más de medio siglo sin la presencia del Papa, él escuchó una voz más fuerte que el miedo: la voz de la conciencia. Contra la oposición de reyes y cardenales, regresó a la Ciudad Eterna, devolviéndole a la Iglesia su centro espiritual y simbólico.

Al llegar a Roma, lloró. No de debilidad, sino de amor. Encontró templos en ruinas, una ciudad herida, un pueblo abandonado. Y allí comenzó su obra silenciosa pero firme: reconstrucción, orden, trabajo, pan para los pobres, esperanza para todos. Restableció el Vaticano como residencia pontificia y sembró nuevamente vida donde había desolación.

Fue también un Papa misionero. Soñó una Iglesia sin fronteras y envió evangelizadores a tierras lejanas: Europa oriental, los Balcanes y hasta la remota Mongolia. Impulsó la cultura, fundó centros de estudio y defendió la dignidad del saber cómo camino hacia Dios.

Aunque la enfermedad y las presiones lo obligaron a regresar a Francia, murió con fama de santidad el 19 de diciembre de 1370, dejando tras de sí la huella de un pastor fiel, humilde y valiente.

Oración : firme en la fe

San Urbano V,

pastor firme en tiempos de confusión,

enséñanos a vivir con sencillez de corazón

y valentía para hacer lo correcto,

aunque no sea lo más cómodo.

Tú que no temiste perder honores

por ser fiel a la verdad,

ayúdanos a poner a Dios en el centro de nuestra vida

y a reconstruir, con amor y paciencia,

lo que el miedo y el egoísmo han destruido.

Intercede por la Iglesia,

para que viva con coherencia, humildad y esperanza.

Intercede por nosotros,

para que nunca tengamos miedo de seguir a Cristo,

aunque el camino sea estrecho.

Amén.