21 de Diciembre San Pedro Canisio. Predicador (+ 1597)
La pluma valiente que defendió la fe con caridad


Imagen del santo, generada en web
Nacido en Nimega, Holanda, en 1521, San Pedro Canisio creció entre la ausencia temprana de su madre y la firme ternura de una madrastra que le enseñó el santo temor de Dios. Desde joven sintió el peso del tiempo perdido, pero esa conciencia lo llevó a una entrega radical al estudio y a la vida interior. A los 19 años ya era licenciado en teología, y aunque intentó complacer a su padre inclinándose por la abogacía, Dios lo esperaba en un camino más alto.
Un encuentro decisivo con los Ejercicios Espirituales, guiados por el Padre Fabro, encendió definitivamente su corazón. Allí prometió castidad, obediencia y fidelidad total a Cristo en la Compañía de Jesús. Sus primeros años como jesuita estuvieron marcados por la oración profunda, la austeridad, el servicio a los pobres y una generosidad heroica: repartió su herencia entre los necesitados y las obras de la Iglesia.
Predicador apasionado, firme en la verdad y suave en el trato, supo enfrentar las controversias religiosas de su tiempo sin perder la caridad. Él mismo aconsejaba: “No hieran, no humillen, pero defiendan la religión con toda su alma”. Así fue su vida: una defensa ardiente de la fe, sostenida por una humildad inquebrantable.
Su vida – Una vocación forjada en disciplina y fuego interior
El legado – Palabras que evangelizan generaciones
Llamado con justicia “el segundo evangelizador de Alemania”, San Pedro Canisio entendió que la fe también se defiende con inteligencia, claridad y pedagogía. Su gran don fue traducir la profundidad de la teología en palabras sencillas, accesibles al pueblo. De allí nacieron sus célebres catecismos, que recorrieron Europa en más de 24 idiomas y formaron generaciones enteras en la fe católica.
Incansable misionero, recorrió miles de kilómetros a pie y a caballo, fundó colegios, fortaleció universidades, levantó seminarios y transformó el rostro espiritual de Alemania. Su pasión por los libros lo convirtió en pionero de la prensa católica, convencido de que una buena lectura puede evangelizar más lejos que un sermón.
Incluso anciano, enfermo y casi paralizado, no dejó de escribir. Dictaba, corregía, animaba, sembraba. Al morir, dejó una Iglesia más formada, más firme y más consciente de la fuerza de la palabra escrita. Su vida fue una predicación constante, y su obra, una herencia viva.
Oración – Maestro que guía con sabiduría
San Pedro Canisio,
doctor de la Iglesia y servidor incansable del Evangelio,
enséñanos a amar la verdad sin arrogancia,
a defender la fe sin violencia
y a anunciar a Cristo con palabras claras y corazones limpios.
Intercede por quienes enseñan, escriben y comunican la fe,
para que nunca se cansen de sembrar luz en medio de la confusión.
Danos tu espíritu perseverante,
tu amor por la Iglesia
y tu confianza absoluta en María Santísima.
Que, como tú, sepamos decir cada día:
“Descansaremos en el cielo”.
Amén.

