23 de Diciembre. San Juan Cancio (+ 1473)
El padre de los pobres, maestro de la Palabra y testigo de la caridad alegre


Imagen del santo, generada en web
San Juan Cancio nació en Dant, Polonia, y desde joven entendió que la fe no se demuestra con discursos, sino con gestos concretos. Mientras otros temían el ayuno y la austeridad, él defendía con serenidad una vida sobria, convencido de que el sacrificio vivido con amor fortalece el cuerpo y el espíritu.
Su corazón se reveló un día al ver pasar a un mendigo hambriento frente a su mesa: sin dudarlo, entregó su propio almuerzo. Aquel acto sencillo lo llenó de una alegría tan profunda que marcó su destino para siempre. Desde entonces, cada pobre sería para él el mismo Cristo que llama a la puerta.
Sacerdote y luego profesor universitario, fue probado por la envidia y el destierro pastoral. Sin embargo, dondequiera que estuvo sembró afecto, fe y gratitud. Su despedida no fue amarga, sino luminosa: pidió a su gente vivir alegres, porque así lo quiere Dios.
Su vida – Una existencia entregada sin reservas
El legado – Sabiduría que se convierte en misericordia
De regreso en la Universidad de Cracovia, San Juan Cancio se convirtió en un faro espiritual. Enseñaba la Sagrada Escritura con profundidad, pero aún más con el ejemplo. Todo lo que tenía lo compartía con los pobres y los enfermos, aun cuando esto lo dejara sin nada.
Predicaba con lágrimas, porque el pecado le dolía, no por juicio, sino por amor. Repetía con firmeza que hay que combatir el error sin dañar a la persona, pues la paciencia y la bondad abren los corazones donde la violencia solo hiere.
Formó generaciones de sacerdotes y estudiantes, dejando una huella imborrable de humildad, prudencia y caridad. Por eso el pueblo lo llamó con ternura: el padre de los pobres.
Oración – Un corazón que sigue intercediendo
San Juan Cancio, maestro bueno y servidor fiel,
enséñanos a reconocer a Cristo en el necesitado,
a compartir sin miedo,
a hablar con verdad sin herir,
y a vivir la fe con alegría sincera.
Ruega por estudiantes y maestros,
por quienes buscan sabiduría
y por quienes enseñan con el corazón.
Haznos generosos, pacientes y valientes en el amor.
Amén.

