28 de Diciembre Los Santos Inocentes
Dios hace fracasar los planes de los malvados. “la pureza que venció a la violencia” en Los Santos Inocentes


Imagen del santo del día diseño web
Pequeñas vidas que estremecieron al cielo
Los Santos Inocentes no tuvieron nombre escrito en la historia humana, pero sus nombres quedaron grabados para siempre en el corazón de Dios. Eran niños sencillos de Belén, brazos pequeños, risas recién nacidas, futuros apenas soñados. Su vida fue breve, silenciosa, aparentemente insignificante para el mundo, pero inmensamente valiosa para el cielo.
Fueron víctimas del miedo y la ambición de Herodes, un poder que, al sentirse amenazado, eligió destruir la inocencia antes que convertirse. Sin saberlo, estos niños se convirtieron en los primeros testigos del Mesías: no hablaron, no predicaron, no eligieron… y aun así dieron su vida por Cristo. Su sangre fue semilla, su llanto oración, su muerte un anuncio silencioso de que el Reino de Dios no se construye con espadas, sino con pureza.
Cuando Dios transforma el dolor en victoria
El legado de los Santos Inocentes es una denuncia eterna contra toda forma de violencia, abuso y desprecio por la vida. Ellos nos recuerdan que Dios hace fracasar los planes de los malvados y que ningún acto de crueldad tiene la última palabra. Herodes creyó vencer matando, pero fue Dios quien triunfó salvando.
Estos niños nos enseñan que la inocencia no es debilidad, sino fuerza divina; que el amor indefenso desarma al odio más feroz. Hoy siguen gritando desde el cielo por todos los niños perseguidos, descartados, explotados o silenciados. Su memoria nos invita a proteger la vida, a cuidar la fragilidad y a creer que, incluso en medio del horror, Dios sigue obrando salvación.
Oración: clamor confiado desde el corazón
Santos Inocentes, pequeños mártires del amor,
ustedes que no conocieron el pecado ni la mentira,
intercedan por nosotros ante el trono de Dios.
Rueguen por los niños del mundo,
por los que sufren violencia, hambre, abandono y miedo.
Alcancen consuelo para los padres que lloran,
esperanza para los corazones heridos y conversión
para quienes aún creen que el poder
vale más que la vida.
Enséñennos a confiar en Dios cuando no entendemos,
a creer cuando todo parece oscuro y a defender
siempre la dignidad de cada ser humano.
Que su pureza nos acerque al perdón
que tanto necesitamos. Amén.
Frase atribuida a Los Santos inocentes:
“La inocencia ofrecida a Dios se convierte en luz eterna que ninguna violencia puede apagar.”

