29 de Diciembre. Santo Tomás Becket. Arzobispo Mártir (+ 1170)
Fidelidad que no negocia la verdad. El santo del día 29 de Diciembre Santo Tomás Becket no hay paz verdadera cuando se traiciona la conciencia


Imagen del santo del día diseño web
Su vida: De servidor del rey a siervo absoluto de Dios
Nacido en Londres en 1118, Tomás Becket creció entre la sencillez de un hogar trabajador y la formación rigurosa que le ofrecieron los monjes de Merton. Desde joven mostró una inteligencia brillante, un carácter franco y una pasión intensa por la vida. Amigo del viaje, del estudio y de la verdad, supo abrirse camino en los asuntos públicos hasta convertirse en Canciller del rey Enrique II, el hombre más influyente del reino después del monarca. Todo parecía conducirlo a una vida de poder y prestigio, pero Dios tenía preparado para él un camino más alto y más doloroso.
Cuando fue llamado al arzobispado de Canterbury, Tomás comprendió que su existencia daría un giro radical. El amigo del rey se transformó en defensor inflexible de la Iglesia. Su vida interior se profundizó: la oración al amanecer, el estudio de la Palabra, la caridad con los pobres y la vigilancia moral de su clero marcaron sus días. Sabía que ese cambio lo llevaría al conflicto, y no se engañó. Prefirió obedecer a Dios antes que a los hombres, incluso cuando esa fidelidad lo enfrentó directamente al poder civil que antes había servido.
El legado: La conciencia que se mantuvo en pie hasta la muerte
El legado de Santo Tomás Becket no es solo el de un mártir, sino el de una conciencia recta que se negó a doblegarse. Defendió con valentía la libertad de la Iglesia frente a las imposiciones del Estado, aun cuando eso significó el destierro, la pérdida de bienes y la persecución. Su voz fue incómoda, su postura firme, su fe innegociable. En una época de presiones políticas y ambiciones humanas, Tomás recordó que la autoridad verdadera nace de la fidelidad a la verdad.
Su martirio, ocurrido el 29 de diciembre de 1170 dentro de su propia catedral, selló una vida entregada sin reservas. Murió sin oponer resistencia, ofreciendo su sangre como testimonio supremo de amor a Cristo y a la Iglesia. Su muerte estremeció a toda Europa y provocó conversión, arrepentimiento y reconciliación. Tres años después fue proclamado santo, confirmando que la victoria final no fue del poder, sino de la fe. Hoy su figura sigue interpelando a pastores y fieles: no hay paz verdadera cuando se traiciona la conciencia.
Oración: Valor para ser fieles en tiempos difíciles
Santo Tomás Becket, pastor valiente y mártir fiel,
intercede por nosotros.
Enséñanos a no negociar la verdad,
a no callar cuando la fe es amenazada,
a no elegir la comodidad cuando
Dios nos llama a la coherencia.
Danos un corazón firme para permanecer fieles a Cristo,
aun cuando hacerlo implique incomprensión, rechazo o sacrificio.
Ruega por la Iglesia de hoy, por sus pastores
y por todos los que tienen responsabilidades
de liderazgo, para que prefieran perder honores
y seguridades antes que traicionar el Evangelio.
Que, siguiendo tu ejemplo, sepamos vivir y morir
con la mirada puesta en Dios, confiados
en que la fidelidad nunca es en vano. Amén.
Frase atribuida a Santo Tomás Becket:
«Muero gustoso por el nombre de Jesús y en defensa de la Iglesia Católica».

