5 cosas que no sabías de la cuaresma
La tradición de la Cuaresma, vivida durante siglos por la Iglesia Católica, no es simplemente una costumbre religiosa. Es una invitación a detenernos, a sanar por dentro y a recordar quiénes somos ante Dios. Aquí tienes 5 verdades profundas sobre la Cuaresma, cosas que no sabías de la cuaresma
FEIGLESIA
Cada año llega silenciosa, casi sin hacer ruido. No trae luces como la Navidad ni celebraciones como la Pascua. Sin embargo, la Cuaresma es uno de los momentos más profundos del camino espiritual. Es un tiempo en el que el alma se mira al espejo, el corazón vuelve a Dios y la vida recupera su dirección.
La tradición de la Cuaresma, vivida durante siglos por la Iglesia Católica, no es simplemente una costumbre religiosa. Es una invitación a detenernos, a sanar por dentro y a recordar quiénes somos ante Dios.
Aquí tienes cinco verdades profundas sobre la Cuaresma que muchas personas no conocen del todo.
1. No comienza en una fecha cualquiera
La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza, un gesto sencillo pero poderoso. Ese día, la ceniza en la frente nos recuerda algo que el mundo moderno suele olvidar: la vida es frágil, pasajera y valiosa.
Cuando escuchamos “polvo eres y en polvo te convertirás”, no es una frase triste. Es una llamada a despertar. A vivir mejor. A amar más. A perdonar mientras todavía tenemos tiempo.
Ese día se abre un camino de conversión que nos conduce lentamente hacia el misterio más grande de la fe: la Pascua.
2. Los cuarenta días esconden un lenguaje espiritual
No son cuarenta días por casualidad. En la Biblia, el número cuarenta representa un tiempo de transformación. Un tiempo en el que Dios prepara algo nuevo en el corazón humano.
Durante cuarenta días cayó el diluvio que renovó la tierra.
Durante cuarenta años el pueblo caminó por el desierto aprendiendo a confiar.
Durante cuarenta días, Jesucristo ayunó en el desierto antes de comenzar su misión.
La Cuaresma repite ese mismo camino espiritual: pasar por el desierto interior para descubrir que Dios sigue caminando con nosotros.
3. El color morado no es tristeza… es transformación
Muchos piensan que el morado simboliza solo penitencia, pero su significado es más profundo.
El morado es el color de quien está cambiando por dentro. Es el color del corazón que reconoce sus errores y decide empezar de nuevo. No es un color de derrota, sino de esperanza. Porque quien reconoce su fragilidad está más cerca de la gracia.
Cada iglesia vestida de morado durante la Cuaresma recuerda que todos estamos en proceso de volver a Dios.
4. Las prácticas cuaresmales son medicina para el alma
La Cuaresma propone tres caminos sencillos, pero poderosos.
La oración : Es volver a hablar con Dios con honestidad. No con discursos perfectos, sino con el corazón abierto.
La penitencia : No se trata de castigos extremos. Se trata de aprender a dominar el ego, las reacciones, el orgullo y las distracciones que nos alejan de lo esencial.
La caridad : Aquí está el verdadero termómetro espiritual. La fe se vuelve real cuando se convierte en amor hacia los demás: ayudar, perdonar, compartir, comprender.
Cuando estas tres cosas se unen, algo cambia dentro de la persona.
5. El ayuno no es solo dejar de comer
Muchas personas creen que el ayuno es simplemente comer menos. Pero su significado espiritual es mucho más grande. El ayuno busca vaciar el corazón de lo que sobra para hacer espacio a lo que importa.
No solo se puede ayunar de comida. También se puede ayunar de:
✅palabras que hieren
✅críticas innecesarias
✅redes que distraen
✅orgullo que divide
✅rencores que pesan
La abstinencia de carne recuerda algo esencial: la fe también se vive con decisiones concretas.
La Cuaresma no es un tiempo triste. Es un tiempo de regreso. Regreso a Dios. Regreso al silencio. Regreso a lo que realmente da vida. Cada año se nos regalan cuarenta días para comenzar de nuevo. Y esa es quizá la mayor misericordia. Porque mientras haya Cuaresma… siempre habrá oportunidad de volver a amar.



