7 de enero - San Raimundo de Peñafort
El santo del día, San Raimundo de Peñafort — el hombre del buen consejo que convirtió la sabiduría en servicio . Raimundo de Peñafort nació en 1175, cerca de Barcelona


Imagen del santo del día diseño web
Su vida: Sabiduría que se vuelve humildad
Raimundo de Peñafort nació en 1175, cerca de Barcelona, marcado desde su nombre por un destino claro: ser “buen consejo” para su tiempo y para la Iglesia. Desde muy joven brilló por su inteligencia excepcional; a los veinte años ya enseñaba filosofía y a los treinta era reconocido profesor en la prestigiosa Universidad de Bolonia. Sin embargo, cuanto más crecía su saber, más crecía también su deseo de humildad.
Al ingresar a la Orden de Predicadores, poco después de la muerte de Santo Domingo de Guzmán, Raimundo pidió los oficios más sencillos y humillantes, buscando purificar su corazón del orgullo. Dios, en cambio, lo llevó por caminos más exigentes: poner su talento al servicio de las conciencias. Así nació su obra más influyente, la Summa, un faro de claridad para confesores y fieles, donde la misericordia y la verdad se abrazan. Raimundo no fue solo un estudioso; fue un pastor que caminó pueblos y ciudades, con una palabra tan eficaz que transformaba vidas y encendía conversiones profundas.
El legado: Justicia, misericordia y libertad
El legado de San Raimundo de Peñafort es inmenso y silencioso, como las obras que nacen del amor auténtico. Fundador, junto a San Pedro Nolasco, de la Orden de la Merced, entregó su corazón a una causa heroica: rescatar a los cristianos cautivos, devolver la libertad a quienes habían sido encadenados por la violencia y el odio.
Llamado a Roma por el Papa Gregorio IX, se convirtió en su confesor y consejero, recordándole con valentía que el poder verdadero se inclina ante los pobres. Su obra Decretales ordenó siglos de enseñanza de la Iglesia y sigue siendo, hasta hoy, una columna del derecho canónico. Aun así, Raimundo rehuyó los honores: renunció al episcopado y al gobierno de su Orden, convencido de que su misión no era mandar, sino servir. En sus últimos años, ya anciano, siguió anunciando el Evangelio con una fuerza sorprendente, logrando miles de conversiones. Vivió casi cien años, dejando tras de sí milagros, gratitud y una huella imborrable de santidad lúcida y compasiva.
Oración: Enséñanos el camino del buen consejo
San Raimundo de Peñafort, maestro de la verdad y servidor humilde, enséñanos a usar nuestros dones sin soberbia y nuestra sabiduría sin dureza. Ruega por nosotros para que sepamos escuchar antes de hablar, comprender antes de juzgar y amar antes de corregir.
Alcánzanos un corazón libre, capaz de defender la dignidad humana y de tender la mano al que sufre. Intercede para que nuestras palabras sanen, orienten y conduzcan a Dios, como las tuyas lo hicieron. Que, siguiendo tu ejemplo, aprendamos a ser consejo bueno, justo y misericordioso para el mundo. Amén.
Frase atribuida a: San Raimundo de Peñafort
“Donde hay verdad y caridad, allí Dios habla al corazón del hombre.”

