Evangelio de hoy Domingo 15 de marzo de 2026
Con el evangelio de hoy, Jesús ve a un hombre que nunca ha conocido la luz. Nadie se detiene en él, pero Cristo sí. Con un gesto sencillo —barro, agua y obediencia— comienza un milagro.


Imagen del mensaje de reflexión del evangelio
En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». El respondía: «Soy yo». Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». Algunos de Los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contestó: «Que es un profeta». Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?». Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante él."
Palabra del Señor
Del santo evangelio según san Juan 9, 1. 6-9.
Es luz encontrada
Jesús ve a un hombre que nunca ha conocido la luz. Nadie se detiene en él, pero Cristo sí. Con un gesto sencillo —barro, agua y obediencia— comienza un milagro. El ciego confía, va, se lava y regresa viendo. A veces la luz llega cuando nos atrevemos a seguir una palabra de Dios aunque no entendamos todo el proceso.
Mientras el hombre comienza a ver, otros permanecen en su propia oscuridad. Discuten, dudan, cuestionan el milagro. Los que creían verlo todo no logran reconocer la obra de Dios delante de sus ojos. El que era ciego, en cambio, avanza paso a paso: primero reconoce a un hombre, luego a un profeta, y finalmente al Señor.
Hoy permite que Cristo toque tus ojos interiores, camina con confianza hacia la luz que Él te ofrece y no temas reconocerlo cuando se revele a tu vida, porque quien se deja iluminar por Él termina descubriendo que la verdadera visión es creer y postrarse ante su presencia

