Evangelio de hoy Domingo 22 de febrero de 2026
Con el evangelio de hoy, Jesús enfrenta la tentación con la certeza de la Palabra de Dios. Aunque el hambre, la sed y la promesa de poder lo ponen a prueba, responde con fidelidad, recordándonos que la fortaleza no viene de lo material, sino de la obediencia y confianza en Dios.


Imagen del mensaje de reflexión del evangelio
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Pero él le contestó: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”». Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”». Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”». De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras». Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”». Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían."
Palabra del Señor
Del santo evangelio según san Mateo 4, 1-11
Es prueba fiel
Jesús enfrenta la tentación con la certeza de la Palabra de Dios. Aunque el hambre, la sed y la promesa de poder lo ponen a prueba, responde con fidelidad, recordándonos que la fortaleza no viene de lo material, sino de la obediencia y confianza en Dios.
Cada tentación nos invita a elegir entre lo pasajero y lo eterno. La astucia del mal busca distraernos, prometer atajos o placeres, pero la verdad y la fidelidad se mantienen firmes cuando nos apoyamos en la Escritura y la oración.
Hoy el Evangelio nos invita a enfrentar nuestras pruebas con valentía, a defender nuestra fe con la Palabra de Dios y a reconocer que la verdadera libertad y seguridad se encuentran en adorar y confiar solo en Él.

