Evangelio de hoy Jueves 2 de Abril de 2026
Con el evangelio de hoy, Jesús, sabiendo quién es y de dónde viene, no se aferra a su grandeza, sino que se inclina. Se quita el manto, toma una toalla y lava los pies de sus discípulos.


Imagen del mensaje de reflexión del evangelio
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y este le dice: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?». Jesús le replicó: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde». Pedro le dice: «No me lavarás los pies jamás». Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo». Simón Pedro le dice: «Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza». Jesús le dice: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos». Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios». Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».
Palabra del Señor.
Del santo evangelio según San Juan 13, 1-15
Es amor servicial
Jesús, sabiendo quién es y de dónde viene, no se aferra a su grandeza, sino que se inclina. Se quita el manto, toma una toalla y lava los pies de sus discípulos. El amor verdadero no busca ser servido, sino servir; no se impone, se entrega. Incluso sabiendo la traición que se acerca, Él ama hasta el extremo.
Pedro se resiste, porque le cuesta entender un amor tan humilde. A veces también nosotros queremos un Dios fuerte y lejano, pero no uno que se arrodille ante nuestras miserias. Sin embargo, es en ese gesto donde se revela el corazón de Jesús: un amor que limpia, que restaura, que dignifica.
HOY deja que Jesús toque tu vida con su humildad y aprende de Él a servir sin orgullo, porque en el servicio sincero se manifiesta el verdadero amor.

