Evangelio de hoy Jueves 8 de enero de 2026

Con el evangelio de hoy, Jesús no mira a la multitud con prisa ni indiferencia, sino con compasión. Ve su hambre profunda y decide quedarse, enseñar y cuidar.

El evangelio de hoy la portada en Página de voces de amor y vida
El evangelio de hoy la portada en Página de voces de amor y vida

Imagen del mensaje de reflexión del evangelio

En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle:

«Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer».

Él les replicó:

«Dadles vosotros de comer».

Ellos le preguntaron:

«¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?».

Él les dijo:

«¿Cuántos panes tenéis? Id a ver».

Cuando lo averiguaron le dijeron:

«Cinco, y dos peces».

Él les mandó que la gente se recostara sobre la hierba verde en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta.

Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces.

Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces.

Los que comieron eran cinco mil hombres.

Palabra del Señor

Del santo evangelio según san Marcos 6, 34-44

Es compasión viva

Jesús no mira a la multitud con prisa ni indiferencia, sino con compasión. Ve su hambre profunda y decide quedarse, enseñar y cuidar. Para Él, nadie es una carga; cada persona es una historia que merece atención y amor.

Ante la escasez, Jesús no reprocha, sino que invita a confiar: “Dadles vosotros de comer”. Lo poco que parece insuficiente se vuelve abundancia cuando se entrega con fe. En sus manos, los cinco panes y los dos peces se transforman en alimento que sacia y sobra.

Hoy el Señor nos sigue preguntando qué tenemos para ofrecer, recordándonos que cuando ponemos nuestros pequeños dones al servicio del amor, Él los multiplica y los convierte en bendición para muchos.