Evangelio de hoy Lunes 26 de Octubre de 2026
Una reflexión intensa para aprender a mirar con misericordia y que libere nuestras cargas . La verdadera fe consiste en permitir que el amor de Dios transforme nuestra manera de tratar a los demás.


Imagen del mensaje de reflexión del evangelio
Palabra del Señor
Del santo evangelio según San Lucas 13, 10-17
Jesús libera nuestras cargas: aprende a mirar con misericordia
Hay cargas que no siempre se ven a simple vista. Algunas personas caminan por la vida con preocupaciones familiares, heridas del pasado, problemas económicos o una tristeza que les cuesta expresar. Como la mujer del Evangelio, pueden acostumbrarse a vivir encorvadas por el peso de sus dificultades, creyendo que su situación nunca cambiará.
En Lucas 13, 10-17, Jesús encuentra a una mujer que llevaba dieciocho años sin poder enderezarse. Él no la ignora ni espera a que alguien le pida ayuda en su nombre. La mira, la llama y la libera de su enfermedad. Este encuentro nos revela que Dios no es indiferente al sufrimiento humano y que su amor puede devolvernos la esperanza incluso después de largos periodos de dolor.
Iluminación de la Palabra: la misericordia está por encima de la indiferencia
Jesús realiza la curación en sábado, día sagrado para el pueblo judío, y el jefe de la sinagoga se indigna porque considera que no es el momento adecuado. Sin embargo, el Señor le recuerda que aquella mujer también merece ser liberada de sus ataduras. Para Jesús, la dignidad de una persona nunca puede quedar relegada por una interpretación rígida de las normas religiosas.
Esta enseñanza se relaciona con las palabras de san Mateo 9, 13: «Misericordia quiero y no sacrificio». La verdadera fe no consiste únicamente en cumplir prácticas religiosas, sino en permitir que el amor de Dios transforme nuestra manera de tratar a los demás.
El Catecismo de la Iglesia Católica, en el numeral 2447, presenta las obras de misericordia como acciones concretas de amor hacia quienes sufren necesidades corporales o espirituales. La fe se hace visible cuando acompañamos, consolamos y ayudamos sin juzgar.
Aplicación en lo cotidiano: cuatro maneras de vivir este Evangelio
Mira a quien sufre: presta atención a esa persona que guarda silencio, está desanimada o necesita ser escuchada. A veces, una conversación sincera puede devolverle fuerzas.
No juzgues las dificultades ajenas: antes de criticar, procura comprender lo que la otra persona está viviendo. Cada historia tiene heridas que desconocemos.
Ayuda sin buscar excusas: si puedes aliviar una necesidad, ofrecer compañía o resolver un problema concreto, hazlo con generosidad y respeto.
Presenta tus cargas a Jesús: dedica unos minutos a la oración y pídele fortaleza para afrontar aquello que te preocupa. Buscar apoyo espiritual, familiar o profesional también puede ser parte del camino hacia la recuperación.
Comunidad Voces de Amor y Vida: ¿qué carga necesitas entregar a Jesús?
La mujer del Evangelio recuperó la capacidad de levantarse y su primera respuesta fue glorificar a Dios. Su historia nos recuerda que el encuentro con Cristo puede abrir caminos nuevos y ayudarnos a recuperar la esperanza.
¿Qué situación te mantiene encorvado por dentro y qué paso puedes dar hoy para comenzar a liberarte de esa carga?
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Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.
Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
«Mujer, quedas libre de tu enfermedad».
Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente:
«Hay seis días para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días y no en sábado».
Pero el Señor le respondió y dijo:
«Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre, y los lleva a abrevar?
Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?».
Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.
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