Evangelio de hoy Miércoles 1 de Abril de 2026

Con el evangelio de hoy, Judas no traiciona en un arrebato, sino en un acuerdo frío: treinta monedas bastan para negociar al Maestro. A veces el corazón se va endureciendo en silencio, justificando pequeñas decisiones que, sin darnos cuenta, nos alejan de la verdad.

el evangelio del día , con reflexión
el evangelio del día , con reflexión

Imagen del mensaje de reflexión del evangelio

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?». Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?». Él contestó: «Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”». Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo: «En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar». Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor?». Él respondió: «El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!». Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso, Maestro?». Él respondió: «Tú lo has dicho».

Palabra del Señor.

Del santo evangelio según San Mateo 26, 14-25

Es moneda silenciosa

Judas no traiciona en un arrebato, sino en un acuerdo frío: treinta monedas bastan para negociar al Maestro. A veces el corazón se va endureciendo en silencio, justificando pequeñas decisiones que, sin darnos cuenta, nos alejan de la verdad. El precio no siempre es dinero; puede ser orgullo, miedo o ambición.

Mientras tanto, Jesús prepara la Pascua con serenidad. Sabe lo que viene, conoce los corazones, incluso el de quien lo entregará. Y aun así, se sienta a la mesa, comparte el pan, ofrece su amor sin reservas. En medio de la traición, sigue habiendo entrega, paciencia y misericordia.

HOY examina qué estás negociando en tu interior y elige a Jesús por encima de todo, porque su amor no se vende… se recibe y transforma.