Evangelio de hoy Miércoles 18 de marzo de 2026
Con el evangelio de hoy, Jesús revela una verdad profunda: su misión está unida al corazón del Padre. “Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo”. Dios no es un espectador distante; es un Dios que obra, que sostiene, que da vida. Y el Hijo camina en perfecta comunión con esa voluntad, mostrando al mundo el rostro vivo del Padre.


Imagen del mensaje de reflexión del evangelio
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo». Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió. En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida. En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió»."
Palabra del Señor
Del santo evangelio según san Juan 5, 17-30
Es vida eterna
Jesús revela una verdad profunda: su misión está unida al corazón del Padre. “Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo”. Dios no es un espectador distante; es un Dios que obra, que sostiene, que da vida. Y el Hijo camina en perfecta comunión con esa voluntad, mostrando al mundo el rostro vivo del Padre.
Quien escucha la palabra de Jesús y cree no espera la vida eterna como algo lejano; comienza a vivirla desde ahora. Sus palabras son más que enseñanza: son vida que despierta, voz que levanta incluso a quienes parecen estar espiritualmente dormidos. Escuchar a Cristo es abrir la puerta a una existencia nueva.
Hoy detén el ruido que te rodea y presta atención a la voz de Jesús que sigue hablando a tu corazón, cree en su palabra con confianza y deja que su vida transforme tus decisiones, porque quien escucha y camina con Él ya ha empezado a pasar de la oscuridad a la verdadera vida

