Evangelio de hoy Miércoles 28 de enero de 2026

Con el evangelio de hoy, Jesús siembra su Palabra con generosidad, sin medir el terreno, confiando en el corazón humano. La semilla es siempre buena; lo que cambia es la disposición interior de quien la recibe.

El evangelio de hoy la portada en Página de voces de amor y vida
El evangelio de hoy la portada en Página de voces de amor y vida

Imagen del mensaje de reflexión del evangelio

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó, y el gentío se quedó en tierra junto al mar.

Les enseñó muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos:

«Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, la ahogaron y no dio grano. El resto cayó en tierra buena; nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

Y añadió:

«El que tenga oídos para oír, que oiga».

Cuando se quedó a solas, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.

Él les dijo:

«A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”».

Y añadió:

«¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a conocer todas las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la semilla como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes, y cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

Palabra del Señor

Del santo evangelio según san Marcos 4, 1-20

Es tierra interior

Jesús siembra su Palabra con generosidad, sin medir el terreno, confiando en el corazón humano. La semilla es siempre buena; lo que cambia es la disposición interior de quien la recibe. Cada oyente es un campo donde Dios desea habitar y dar fruto.

Los caminos endurecidos, las piedras, los abrojos y la tierra buena no están afuera, sino dentro de nosotros. A veces escuchamos sin profundidad, otras con entusiasmo pasajero, otras dejando que las preocupaciones ahoguen la fe. Solo un corazón trabajado por la constancia permite que la Palabra eche raíces.

Hoy somos llamados a cuidar nuestra tierra interior, a arrancar lo que estorba y a abrir espacio para que la Palabra crezca con libertad, dé fruto abundante y transforme nuestra vida desde dentro.