Evangelio de hoy Miércoles 4 de febrero de 2026

Con el evangelio de hoy, Jesús vuelve a su tierra y enseña con la misma verdad de siempre, pero quienes lo conocen se quedan en la superficie.

El evangelio de hoy la portada en Página de voces de amor y vida
El evangelio de hoy la portada en Página de voces de amor y vida

Imagen del mensaje de reflexión del evangelio

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».

Y se escandalizaban a cuenta de él.

Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor

Del santo evangelio según san Marcos 6, 1-6

Es fe cercana

Jesús vuelve a su tierra y enseña con la misma verdad de siempre, pero quienes lo conocen se quedan en la superficie. Lo miran con ojos antiguos, lo reducen a lo que fue, y no logran abrir el corazón a lo que Dios está haciendo delante de ellos. La cercanía, cuando no va acompañada de fe, puede volverse ceguera.

El rechazo no nace de la falta de signos, sino de la falta de confianza. Jesús no impone milagros donde no hay apertura, y se duele al ver corazones cerrados por la costumbre y el prejuicio. Aun así, no se detiene: sigue sanando, sigue enseñando, sigue caminando hacia otros lugares donde la fe sí puede florecer.

Hoy el Señor nos invita a reconocerlo en lo cotidiano, a no acostumbrarnos a su presencia y a abrir el corazón para que su palabra y su poder transformen nuestra vida, incluso allí donde creemos que ya lo conocemos todo.