Evangelio de hoy Miércoles 8 de Abril de 2026

Con el evangelio de hoy, Jesús les habla, les explica, les abre el sentido de lo vivido. Poco a poco, algo cambia en su interior: el corazón empieza a arder. Pero es en lo sencillo, al partir el pan, donde finalmente lo reconocen.

Evangelio de hoy Miércoles 8  de Abril de 2026
Evangelio de hoy Miércoles 8  de Abril de 2026

Imagen del mensaje de reflexión del evangelio

Aquel mismo día, el primero de la semana, dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos setenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?». Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado estos días?». Él les dijo: «¿Qué?». Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron». Entonces él les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?». Y, comenzado por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras. Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída». Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?». Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón». Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor

Del santo evangelio según San Lucas 24, 13-35

Es corazón ardiente

Dos discípulos caminan desanimados, cargando tristeza y decepción. Habían puesto su esperanza en Jesús, pero la cruz les hizo pensar que todo había terminado. Y mientras se alejan, sin saberlo, Él mismo camina a su lado. A veces Dios está más cerca de lo que creemos, incluso cuando sentimos que todo se ha perdido.

Jesús les habla, les explica, les abre el sentido de lo vivido. Poco a poco, algo cambia en su interior: el corazón empieza a arder. Pero es en lo sencillo, al partir el pan, donde finalmente lo reconocen. No en el ruido, sino en la intimidad del encuentro, en ese gesto que revela su presencia viva.

HOY deja que Jesús camine contigo en tu proceso, escúchalo en lo profundo y permite que encienda tu corazón, porque cuando lo reconoces, tu camino se llena de sentido y vuelve la esperanza.