Evangelio de hoy Sábado 2 de mayo de 2026
Con el evangelio de hoy, Jesús revela algo profundamente íntimo: conocerlo a Él es conocer al Padre. No habla de un Dios lejano, sino de un Dios visible en sus gestos, en su amor, en su entrega.


Imagen del mensaje de reflexión del evangelio
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».
Palabra del Señor
Del santo evangelio según San Juan 14, 7-14
Es rostro divino
Jesús revela algo profundamente íntimo: conocerlo a Él es conocer al Padre. No habla de un Dios lejano, sino de un Dios visible en sus gestos, en su amor, en su entrega. A veces, como Felipe, pedimos pruebas, señales más claras… pero ya hemos visto tanto sin darnos cuenta.
Hay una invitación a creer más allá de lo evidente. Las obras hablan, la vida de Jesús es testimonio vivo del Padre actuando. No es solo contemplar, es confiar y dejar que esa misma fuerza transforme también nuestras acciones, haciéndonos instrumentos de algo más grande.
HOY reconoce a Dios en lo sencillo, en lo cotidiano, y cree que también a través de ti Él quiere obrar maravillas

