Evangelio de hoy Viernes 20 de marzo de 2026
Con el evangelio de hoy, Jesús camina con prudencia porque sabe que hay quienes quieren quitarle la vida. Sin embargo, no deja de enseñar ni de cumplir su misión. Mientras algunos discuten sobre su origen y otros dudan de quién es, Él proclama con claridad que viene del Padre


Imagen del mensaje de reflexión del evangelio
En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: «¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene». Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado». Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora."
Palabra del Señor
Del santo evangelio según san Juan 7, 1-2. 10. 25-30
Es hora perfecta
Jesús camina con prudencia porque sabe que hay quienes quieren quitarle la vida. Sin embargo, no deja de enseñar ni de cumplir su misión. Mientras algunos discuten sobre su origen y otros dudan de quién es, Él proclama con claridad que viene del Padre. Su identidad no depende de la opinión de la gente, sino de la verdad de quien lo ha enviado.
Muchos intentan atraparlo, detenerlo, silenciarlo. Pero nadie puede hacerlo porque aún no ha llegado su hora. En la vida de Dios nada ocurre por casualidad ni por presión humana; todo sucede en el tiempo preciso. Ni el miedo ni la amenaza pueden frenar el plan que el Padre ha establecido.
Hoy confía en los tiempos de Dios aunque parezcan distintos a los tuyos, sigue adelante con la misión que Él ha puesto en tu corazón y no te dejes dominar por la incertidumbre, porque cuando caminas en la voluntad divina todo ocurre en la hora perfecta que nadie puede adelantar ni detener

