Santo de hoy 15 de enero San Pablo, Primer ermitaño

El santo de hoy 15 de enero San Pablo, Primer ermitaño. Durante casi noventa años, San Pablo oró, ayunó y ofreció su vida por la conversión del mundo.

15 de enero. San Pablo, Primer ermitaño
15 de enero. San Pablo, Primer ermitaño

Imagen del santo del día diseño web

Su vida: el silencio que venció al miedo

Nacido a orillas del Nilo, en la antigua Tebaida de Egipto, San Pablo fue un joven culto, sensible y profundamente creyente. Huérfano desde temprana edad, su corazón se aferró a la fe como a un tesoro irrenunciable. Cuando la persecución contra los cristianos se volvió implacable, Pablo comprendió que su mayor batalla no era contra los verdugos, sino contra el riesgo de traicionar a Dios por miedo. Con humildad y prudencia, eligió huir, no por cobardía, sino por amor a la fidelidad.

El desierto se convirtió en su refugio y su escuela. Allí, entre cavernas antiguas, una fuente de agua y una palmera providente, Pablo aprendió a vivir con lo esencial. Vestido con hojas, alimentado por dátiles y, según la tradición, sostenido milagrosamente por el pan que un cuervo le llevaba, transformó la soledad en comunión y el abandono en encuentro. Lo que comenzó como un escondite se volvió una vocación eterna: permanecer con Dios, lejos del ruido del mundo.

El legado: una vida escondida que iluminó generaciones

Durante casi noventa años, San Pablo oró, ayunó y ofreció su vida por la conversión del mundo. Sin templos, sin discípulos visibles, sin palabras públicas, su existencia fue un canto silencioso que el cielo escuchó. Dios quiso revelar su santidad cuando permitió el encuentro con San Antonio Abad, quien descubrió en aquel anciano del desierto a un gigante espiritual.

La muerte de Pablo fue coherente con su vida: murió orando, de rodillas, con los ojos elevados al cielo, como quien ya veía lo que había esperado durante toda su vida. Hasta la creación misma rindió homenaje a su santidad, cuando dos leones cavaron su sepultura en la arena. San Pablo dejó como herencia una certeza radical: el alma encuentra su plenitud cuando se vacía de todo lo que no es Dios. Por eso es llamado el primer ermitaño, pionero de una espiritualidad que sigue interpelando al corazón humano.

Oración: aprender a habitar el desierto interior

Señor Dios,

que llamaste a San Pablo a dejarlo todo para encontrarte en la soledad,

enséñanos también a desprendernos de lo que nos distrae de Ti.

Danos el valor de callar cuando el mundo grita,

de confiar cuando el miedo nos amenaza

y de orar cuando la fe parece frágil.

Que, a ejemplo de San Pablo, aprendamos a vivir con lo esencial,

a escuchar Tu voz en el silencio

y a ofrecer nuestra vida, sencilla y escondida,

por la salvación del mundo.

Amén.

Frase atribuida a San Pablo, primer ermitaño:

“Quien lo deja todo por Dios, nunca está solo.”