Santo de hoy 15 de febrero. San Claudio de la Colombiere (+ 1682)

El santo de hoy 15 de febrero San Claudio de la Colombière – “Un corazón que enseñó a confiar en el Corazón de Jesús” . San Claudio no solo creyó en la devoción al Sagrado Corazón, sino que la defendió, la explicó y la propagó con valentía, incluso a costa de su propia vida

San Claudio de la Colombière – “Un corazón que enseñó a confiar en el Corazón de Jesús”
San Claudio de la Colombière – “Un corazón que enseñó a confiar en el Corazón de Jesús”

Imagen del santo del día diseño web

Su vida: Un sí que venció el miedo
La Providencia lo llevó a ser una de las voces más luminosas de su tiempo. Su palabra clara y ardiente tocó corazones en Avignon, París, Inglaterra y Paray-le-Monial. A los 33 años, edad de Cristo, decidió morir al mundo para vivir plenamente para Dios: oración, vida interior, catequesis y acompañamiento espiritual se convirtieron en el centro de su existencia. En Paray-le-Monial, su vida se entrelazó de manera decisiva con la de Santa Margarita María Alacoque, quien veía con angustia cómo sus experiencias místicas eran incomprendidas. En Claudio encontró al sacerdote sabio y santo que supo escuchar, discernir y confirmar que aquellas revelaciones venían del mismo Corazón de Jesús.

El legado: Un testigo fiel del Corazón de Jesús
San Claudio no solo creyó en la devoción al Sagrado Corazón, sino que la defendió, la explicó y la propagó con valentía, incluso a costa de su propia vida. En Inglaterra, su predicación provocó conversiones profundas, pero también persecución, calumnias y prisión. Aunque fue salvado de la muerte, su salud quedó quebrantada para siempre. Regresó enfermo a Paray-le-Monial, donde entregó su alma a Dios el 15 de febrero de 1682, tal como había sido anunciado. Su legado permanece vivo en cada alma que aprende, gracias a él, a confiar sin reservas en el amor misericordioso de Cristo.

Oración: Aprender a confiar sin medida
San Claudio de la Colombière, amigo fiel del Corazón de Jesús, enséñanos a vivir con un corazón libre de miedos y lleno de abandono en la voluntad de Dios. Intercede por nosotros para que sepamos escuchar en el silencio, discernir con humildad y obedecer con amor. Danos la gracia de creer cuando todo parece confuso, de perseverar cuando el cansancio nos visite y de amar incluso cuando el camino se vuelva estrecho. Que, como tú, sepamos descansar en el Corazón de Cristo y hacer de nuestra vida una ofrenda silenciosa y fecunda. Amén.

“He aquí al sacerdote que te he enviado”