Santo de hoy 19 de enero - San Macario de Alejandría
El santo de hoy 19 de enero San Macario de Alejandría – El hombre feliz que eligió a Dios como su todo . El legado de San Macario no está en palabras elaboradas, sino en gestos que revelan un corazón purificado.


Imagen del santo del día diseño web
Su vida: Del trabajo sencillo al desierto del alma
San Macario de Alejandría, cuyo nombre significa “el hombre feliz”, nació hacia el año 310 en Egipto y vivió una vida marcada por un giro radical y luminoso. Durante sus primeros cuarenta años fue fabricante de dulces y vendedor de frutas, un oficio humilde que lo acercó a la sencillez y al trabajo honrado; por ello, los pasteleros lo reconocen hoy como su patrono. Sin embargo, en lo profundo de su corazón ardía un deseo mayor: buscar a Dios sin reservas.
A los cuarenta años dejó todo y se internó en el desierto egipcio, donde permaneció casi sesenta años entregado a la oración, el silencio y la penitencia. Vivió bajo la guía de santos monjes, entre ellos los discípulos de San Antonio Abad, y compartió la vida austera de comunidades que tejían canastos, ayunaban casi todo el año y se reunían solo los domingos para la Santa Misa. Comían raíces, soportaban el calor abrasador y el frío extremo, pero vivían con una alegría serena, porque su único anhelo era agradar a Dios.
El legado: La felicidad que nace del sacrificio
El legado de San Macario no está en palabras elaboradas, sino en gestos que revelan un corazón purificado. El episodio del racimo de uvas, que pasó de monje en monje hasta volver a sus manos, muestra una comunidad formada en la caridad y el sacrificio silencioso. Macario bendijo a Dios al ver cómo nadie buscaba su propio consuelo, sino el bien del otro.
Fue un hombre de mortificación extrema, capaz de ayunos prolongados y penitencias que asombraban incluso a los grandes monasterios. Cuando San Pacomio lo puso a prueba, Macario ayunó durante cuarenta días casi sin alimento, no por vanidad, sino por amor. Su ejemplo fue tan fuerte que algunos temieron no poder imitarlo sin caer en excesos.
Pero su enseñanza más profunda fue interior: dominar el cuerpo para que el alma sea libre. Cuando la tentación de abandonar su vida de monje lo asaltó, cargó un pesado bulto de tierra por el desierto hasta vencerla. Y cuando proclamaba con alegría su nombre —“Macario, el hombre feliz”— mostraba que la verdadera felicidad no está en servir al mundo, sino en entregarse totalmente a Dios. Su discernimiento espiritual era tan fino que supo ver la mancha del alma antes que la del rostro, llevando a la conversión y al perdón a quienes se acercaban a él.
Oración: Enséñanos la alegría que no se acaba
San Macario de Alejandría,
hombre feliz porque hiciste de Dios tu único tesoro,
enséñanos a descubrir la verdadera alegría
en medio de la sencillez, el silencio y la entrega diaria.
Intercede por nosotros para que sepamos
dominar nuestras pasiones,
purificar el corazón
y vivir con un alma libre y agradecida.
Que no busquemos la felicidad en lo pasajero,
sino en el servicio fiel y humilde al Señor.
Amén.
Frase atribuida a San Macario de Alejandría:
“Sirviendo a Dios me siento verdaderamente feliz; sirviendo al mundo, el corazón siempre queda vacío.”

