Santo de hoy 20 de enero - San Fabián Papa (+ 250)
El santo de hoy 20 de enero San Fabián, pastor elegido por el cielo y fiel hasta la sangre. El pontificado de San Fabián estuvo marcado por la organización, la caridad y la fidelidad doctrinal en tiempos difíciles.


Imagen del santo del día diseño web
Su vida: cuando Dios sorprende a los sencillos
San Fabián fue un hombre oculto a los ojos del mundo, pero profundamente visible para Dios. Su historia comienza de manera humilde y providencial: no era sacerdote ni figuraba entre los candidatos al pontificado cuando, en el año 236, el pueblo cristiano de Roma se reunió para elegir al sucesor del papa San Antero. En medio de aquel discernimiento, una paloma descendió suavemente y se posó sobre su cabeza. Ese gesto, claro y silencioso, fue entendido como señal del Espíritu Santo. Así, Fabián fue llamado, ordenado sacerdote y consagrado obispo en un mismo acto de obediencia y fe. Durante catorce años guio a la Iglesia con prudencia, pureza de vida y amor pastoral, mostrando que Dios no elige según méritos humanos, sino según la disposición del corazón.
El legado: un testimonio sellado con sangre
El pontificado de San Fabián estuvo marcado por la organización, la caridad y la fidelidad doctrinal en tiempos difíciles. Fue un pastor cercano, firme y profundamente santo, como lo afirmó San Cipriano, quien vio en su martirio la coherencia perfecta de una vida entregada. En el año 250, el emperador Decio desató una de las persecuciones más crueles contra los cristianos, y el primer nombre en la lista fue el del Papa. San Fabián no huyó ni negó su fe. Aceptó la muerte como ofrenda, convirtiéndose en mártir y dejando a la Iglesia el legado más poderoso: el testimonio de que el amor a Cristo vale más que la propia vida. Su sangre fue semilla de esperanza para una Iglesia perseguida pero viva.
Oración: valentía para permanecer fieles
San Fabián, pastor fiel y mártir valiente, intercede por nosotros para que sepamos escuchar la voz de Dios aun cuando llegue de manera inesperada. Enséñanos a vivir con humildad, a servir sin buscar honores y a mantenernos firmes en la fe en medio de las pruebas. Danos un corazón puro, una voluntad dócil y una fe que no se negocie ante el miedo. Que, como tú, sepamos responder al llamado del cielo con confianza y amor, y que nuestra vida sea un testimonio silencioso pero verdadero del Evangelio. Amén.
Frase atribuida a San Fabián:
“Quien es elegido por Dios no vive para sí mismo, sino que entrega su vida por amor a la verdad.”

