Santo de hoy 22 de febrero. Santa Margarita de Cortona (+ 1297)
El santo de hoy 22 de febrero. Santa Margarita de Cortona Del escándalo a la misericordia . Huérfana de madre, creció en un hogar donde el afecto se volvió ausencia y la ternura, rechazo.


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Su vida: cuando Dios irrumpe en la herida
Margarita de Cortona nació en Italia en 1247, marcada desde muy niña por la pérdida y el abandono. Huérfana de madre, creció en un hogar donde el afecto se volvió ausencia y la ternura, rechazo. Buscando amor donde no lo había, se dejó seducir por promesas falsas y eligió un camino de pecado que, aunque lleno de lujos y apariencias, dejó su corazón profundamente vacío. Durante años vivió entre fiestas y honores, pero su alma lloraba en silencio, consciente de que había cambiado la paz por un espejismo. La muerte violenta de su compañero fue el golpe definitivo que despertó su conciencia: frente al cuerpo sin vida comprendió que Dios la llamaba, no para condenarla, sino para rescatarla. Desde ese momento, Margarita decidió volver, sin reservas, al Padre que nunca dejó de esperarla.
El legado: la conversión que se vuelve luz
Margarita no regresó a medias. Renunció a los bienes, devolvió lo que no le pertenecía y abrazó la pobreza con valentía. Rechazada incluso por su propia familia, encontró refugio en Cortona, donde los franciscanos la acompañaron con sabiduría y misericordia. Allí sanó su memoria, ordenó su vida y transformó su culpa en servicio. Fundó un hospital, cuidó enfermos, sostuvo a mujeres pobres y se convirtió en consuelo para los olvidados. Dios la llevó a una profunda intimidad espiritual, concediéndole visiones y palabras que anunciaban su infinita misericordia. Margarita fue testimonio vivo de que nadie está demasiado lejos para volver, y de que el amor de Dios no se mide por el pasado, sino por el corazón arrepentido que se entrega por completo.
Oración: volver sin miedo al corazón de Dios
Santa Margarita de Cortona, mujer herida y restaurada, enséñanos a no huir cuando la verdad nos alcanza. Ayúdanos a creer que la misericordia de Dios es más grande que nuestros errores y que siempre hay un camino de regreso. Intercede por quienes viven atrapados en el pecado, por los que se sienten indignos, por los que cargan culpas antiguas. Danos un corazón humilde, capaz de llorar, cambiar y amar de nuevo. Que como tú, podamos decir al final de nuestra vida, con paz y confianza: Dios mío, yo te amo. Amén.
Frase atribuida a Santa Margarita de Cortona:
“El amor de Dios sana incluso los pecados que creemos imperdonables.”

