Santo de hoy 23 de enero. San Ildefonso, Arzobispo de Toledo (+667)
El santo de hoy 23 de enero San Ildefonso, Arzobispo de Toledo. El mayor tesoro que San Ildefonso dejó a la Iglesia fue su defensa apasionada y luminosa de la virginidad de María.


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Su vida: Pastor forjado en la verdad y la fidelidad
Nacido bajo el significado de un nombre que anuncia lucha y firmeza, Ildefonso, “preparado para el combate”, San Ildefonso vivió como un auténtico soldado de la fe, no con armas humanas, sino con la fuerza del espíritu. Sobrino de San Eugenio y discípulo del sabio San Isidoro de Sevilla, creció en una España que buscaba claridad doctrinal y unidad cristiana. El pueblo, reconociendo su sabiduría, su vida recta y su amor profundo por la Iglesia, lo eligió arzobispo de Toledo, entonces corazón espiritual y político del reino. Desde esa sede, Ildefonso no gobernó con poder, sino con servicio; no impuso, sino que enseñó; no buscó honores, sino la verdad que libera.
El legado: Doctor de la virginidad y cantor de María
El mayor tesoro que San Ildefonso dejó a la Iglesia fue su defensa apasionada y luminosa de la virginidad de María. Su obra escrita no fue solo un tratado teológico, sino un canto reverente nacido del amor filial. Por esta devoción ardiente fue llamado “El Capellán de la Virgen” y “Doctor de la Virginidad de María”. La tradición cuenta que la misma Madre de Dios se le apareció para agradecerle y, como signo celestial, le entregó un ornamento para celebrar la Santa Misa. Desde entonces, el arte cristiano lo representa recibiendo ese regalo sagrado, recordándonos que cuando la fe se vive con pureza y valentía, el cielo responde con ternura.
Oración: Confianza filial que vence toda batalla
Oh San Ildefonso, defensor incansable de la verdad y enamorado de la Virgen María, enséñanos a combatir las dudas con fe, el miedo con esperanza y el egoísmo con amor. Ayúdanos a honrar a la Madre de Dios con nuestras palabras y con nuestra vida, para que, como tú, seamos dignos de su mirada y de su intercesión. Que aprendamos a servir a la Iglesia con humildad y a proclamar la verdad con valentía, sabiendo que quien se consagra a María nunca camina solo. Amén.
Frase atribuida a: San Ildefonso de Toledo
“Quien sirve con amor a la Virgen María, jamás quedará sin recompensa del cielo.”

