Santo de hoy 23 de febrero. San Policarpo. Obispo y mártir (+ 155)

El santo de hoy 23 de febrero. San Policarpo. Obispo y mártir (+ 155) . El nombre de Policarpo —“el que produce muchos frutos”— se hizo carne en su vida y en su muerte.

23 de febrero. San Policarpo. Obispo y mártir (+ 155)
23 de febrero. San Policarpo. Obispo y mártir (+ 155)

Imagen del santo del día diseño web

Su vida: discípulo del fuego verdadero
San Policarpo fue un hombre sembrado en los orígenes mismos del cristianismo, formado a la sombra del apóstol San Juan y alimentado por la memoria viva de quienes habían visto y escuchado al Señor. Obispo de Esmirna, pastor cercano y firme, su sola presencia irradiaba santidad, verdad y autoridad espiritual. Maestro venerado, padre de almas y testigo de la fe auténtica, supo custodiar la doctrina recibida sin suavizarla ni negociar su esencia, incluso cuando ello le costó la vida. Anciano en años pero joven en ardor, caminó con paso sereno hacia el martirio, confiando plenamente en la voluntad de Dios y dejando claro que la fidelidad no depende de la fuerza del cuerpo sino de la convicción del corazón.

El legado: frutos que atraviesan los siglos
El nombre de Policarpo —“el que produce muchos frutos”— se hizo carne en su vida y en su muerte. Su legado es el de la coherencia radical: creer lo que se predica y vivir lo que se cree. Defensor incansable de la verdad frente a la herejía, constructor de unidad sin traicionar la fe, fue puente entre la Iglesia apostólica y las generaciones que vendrían después. Su testimonio enseñó que la fe no es teoría sino alianza viva, y que ningún poder humano puede reclamar el lugar que solo pertenece a Cristo. En medio del fuego, su cuerpo no se consumió como derrota, sino que se ofreció como pan maduro, señal de que una vida entregada a Dios jamás se pierde.

oración: permanecer cuando todo arde
San Policarpo, obispo fiel y mártir valiente, enséñanos a amar a Cristo sin reservas ni condiciones. Ruega por nosotros para que no negociemos nuestra fe por comodidad, miedo o aceptación. Danos un corazón firme en la verdad, humilde en el servicio y confiado en la voluntad del Padre. Que, como tú, sepamos bendecir a Dios en la prueba, servir con amor hasta el final y permanecer fieles aun cuando el camino se vuelva oscuro. Acompáñanos para que nuestra vida produzca frutos de buenas obras y nuestro testimonio sea luz para otros.

Frase atribuida a San Policarpo:
“Ochenta y seis años he servido a Cristo y nunca me ha fallado; ¿cómo podría negarlo ahora?”