Santo de hoy 23 de marzo. Santo Toribio de Mogrovejo, Arzobispo de Lima (+ 1606)

El santo de hoy 23 de marzo – Santo Toribio de Mogrovejo El pastor incansable que caminó un continente por amor. Tres veces visitó completamente su territorio, caminando durante años entre montañas, selvas y desiertos, muchas veces a pie y sin comodidades.

23 de marzo. Santo Toribio de Mogrovejo, Arzobispo de Lima (+ 1606)
23 de marzo. Santo Toribio de Mogrovejo, Arzobispo de Lima (+ 1606)

Imagen del santo del día diseño web

Su vida: el obispo que no temió comenzar desde cero
Nacido en 1538 en Mallorca, España, Toribio era un brillante jurista y presidente del Tribunal de Granada cuando el rey Felipe II propuso su nombre para la sede arzobispal de Lima. No era sacerdote, y el llamado lo llenó de temor. Dudó, oró y finalmente aceptó, prefiriendo recibir cada orden sagrada con preparación y recogimiento. En 1581 llegó a una arquidiócesis inmensa que abarcaba gran parte de Sudamérica, marcada por abusos y decadencia espiritual. Allí pronunció una frase que estremeció conciencias: “Cristo es verdad y no costumbre”, y comenzó una reforma valiente, corrigiendo sin miedo incluso a los poderosos, soportando calumnias con silencio y ofreciendo todo por amor a Dios

El legado: un corazón que recorrió 40 mil kilómetros
Tres veces visitó completamente su territorio, caminando durante años entre montañas, selvas y desiertos, muchas veces a pie y sin comodidades. Aprendió las lenguas indígenas para anunciar el Evangelio con cercanía y ternura. Confirmó a más de 800.000 personas, fundó el primer seminario de América, multiplicó parroquias y reunió sínodos que no solo legislaban, sino que hacían cumplir la ley con coherencia. Su caridad era concreta: regalaba su ropa a los pobres y gastó su fortuna en los enfermos durante epidemias. Repetía incansablemente: “Nuestro gran tesoro es el momento presente”, convencido de que cada instante era oportunidad de eternidad. Murió el 23 de marzo de 1606, Jueves Santo, en una humilde capilla indígena, pronunciando: “En tus manos encomiendo mi espíritu”

Oración: danos un corazón misionero
Señor Dios, que concediste a Santo Toribio un alma fuerte y compasiva, despierta en nosotros el mismo ardor apostólico. Enséñanos a no callar ante la injusticia, a no rendirnos ante la dificultad y a caminar junto a los más pobres con amor sincero. Que aprendamos de él a valorar cada minuto como semilla de eternidad y a buscar solo agradarte a Ti. Haznos pastores según tu corazón, valientes en la verdad y generosos en la caridad, para que, como Santo Toribio, podamos gastar la vida entera anunciando tu Reino

“Al único que es necesario siempre tener contento es a Nuestro Señor”