Santo de hoy 25 de febrero. Santa Jacinta. Religiosa (+ 1640)

El santo de hoy 25 de febrero Santa Jacinta Flor de buen olor que aprendió a perfumar el mundo con su conversión . Desde el día en que despojó su celda de lujos, Jacinta se revistió de una pobreza luminosa que no empobrecía

Santo de hoy 25 de febrero. Santa Jacinta. Religiosa (+ 1640)
Santo de hoy 25 de febrero. Santa Jacinta. Religiosa (+ 1640)

Imagen del santo del día diseño web

Su vida: De la vanidad a la verdad
Nacida en la riqueza y rodeada de lujos,
Jacinta creció con el corazón distraído entre espejos, adornos y sueños de prestigio. Hermosa y coqueta, buscó durante años la felicidad en lo exterior, sin notar que cada vanidad la dejaba más vacía por dentro. Cuando el mundo no le ofreció el amor que esperaba, su alma empezó a sentir el peso de una vida sin sentido. Fue entonces cuando, casi sin entenderlo del todo, dio un primer paso decisivo: dejó los salones del mundo para entrar al silencio del convento franciscano. Esa primera conversión la llevó a cambiar de camino, pero no aún de corazón. Dentro del claustro volvió a caer en la comodidad, la tibieza y el orgullo, hasta que el dolor y la misericordia de Dios la visitaron juntos. Una enfermedad grave y la firme corrección de un sacerdote quebraron su resistencia interior, y allí, entre lágrimas y renuncia, nació la verdadera Jacinta, humilde, pobre y completamente entregada a Dios.

El legado: Conversión que transforma
Desde el día en que despojó su celda de lujos, Jacinta se revistió de una pobreza luminosa que no empobrecía, sino que enriquecía a todos. Vivió como la más pequeña entre las hermanas, abrazando la mortificación, el silencio y la oración constante. Sus sufrimientos físicos fueron largos y profundos, pero su rostro aprendió a sonreír mientras el cuerpo se retorcía en dolor. Su vida se volvió una predicación viva, más elocuente que cualquier sermón. Fundó asociaciones de penitencia y caridad, promovió la adoración al Santísimo, acompañó a pecadores endurecidos hasta su conversión y escribió cartas que despertaban conciencias dormidas. Su amor por la Eucaristía, por Cristo crucificado y por la Virgen María encendía los corazones a su alrededor. Así, sin buscarlo, se convirtió en instrumento de Dios para rescatar almas y devolver el fervor a comunidades enteras.

Oración: Fragancia de santidad
Santa Jacinta, flor nacida del arrepentimiento y regada por la gracia, enséñanos a no temer a la conversión verdadera. Alcánzanos un corazón humilde que se deje corregir, un espíritu pobre que no se aferre a lo inútil y una fe capaz de transformar el dolor en ofrenda. Intercede por quienes viven distraídos en las vanidades del mundo, por las religiosas que luchan contra la tibieza y por todos los pecadores que aún no descubren la ternura de Dios. Que, como tú, aprendamos a amar la cruz, a vivir la Eucaristía y a perfumar la vida de los demás con obras nacidas del amor sincero. Amén.

“El alma que se rinde totalmente a Dios, lo gana todo, aun perdiéndolo todo”