Santo de hoy 26 de febrero. San Porfirio. Obispo (+ 420)
El santo de hoy 26 de febrero San Porfirio, obispo “El pastor que abrazó la cruz y defendió a los pobres” Curado milagrosamente ante el Santo Sepulcro, San Porfirio entendió que su vida ya no le pertenecía.


Imagen del santo del día diseño web
Su vida: peregrino del dolor convertido en guardián de la cruz
San Porfirio nació en Tesalónica, tierra marcada por la predicación de San Pablo, y desde joven sintió el llamado radical a dejarlo todo. A los veinticinco años abandonó familia, bienes y seguridades para buscar a Dios en el silencio del desierto egipcio y, más tarde, en las cuevas humildes de Palestina. La enfermedad lo acompañó como una sombra constante: el reumatismo torcía su caminar, pero nunca su fidelidad. Cada día, aun con bastón y dolor, visitaba los Santos Lugares de Jerusalén y comulgaba, convencido de que el sufrimiento ofrecido purifica el alma. Su vida fue una lenta peregrinación interior, marcada por la oración perseverante, la penitencia discreta y una confianza absoluta en que Dios actúa cuando el corazón se abandona por completo.
El legado: firmeza humilde frente a la injusticia
Curado milagrosamente ante el Santo Sepulcro, San Porfirio entendió que su vida ya no le pertenecía. Repartió toda su herencia entre los pobres y trabajó con sus propias manos para no ser carga de nadie, viviendo el Evangelio con coherencia radical. Como obispo de Gaza enfrentó persecuciones, calumnias y violencia, pero nunca respondió con odio. Evangelizó con paciencia, defendió la fe con valentía y protegió a su pueblo con sabiduría. Su oración hizo descender la lluvia en tiempos de sequía y su liderazgo transformó una ciudad marcada por la idolatría en una comunidad viva y solidaria. Construyó una catedral con el esfuerzo de todos y selló su misión con generosidad sin medida hacia los pobres, dejando un testimonio de fe firme, activa y profundamente humana.
Oración: enséñanos a servir sin miedo ni reservas
San Porfirio, obispo fiel y servidor incansable, tú que supiste cargar la cruz con amor y cuidar a los más pobres como tesoro de Cristo, intercede por nosotros. Alcánzanos un corazón dócil para aceptar la voluntad de Dios, valentía para defender la verdad sin violencia y generosidad para compartir lo que somos y tenemos. Que aprendamos a orar en medio del dolor, a trabajar con humildad y a confiar en que Dios puede hacerlo todo en un instante. Haz que la Iglesia sea hoy testimonio vivo de fe, justicia y caridad, como lo fue tu vida entregada hasta el final. Amén.
Frase atribuida a San Porfirio:
“Déjame sufrir un poco, porque el dolor ofrecido a Dios purifica el corazón y lo vuelve libre”

