Santo de hoy 28 de marzo. Beato Enrique Susso, Religioso
El santo de hoy 28 de marzo – Beato Enrique Susso El místico de la Sabiduría Eterna. Durante treinta y siete años recorrió ciudades y campos predicando con ardor, acompañado por el influjo espiritual de grandes figuras como Johannes Tauler.


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Su vida: Del fervor tibio a la llama ardiente
Nacido en 1296 en Suabia, Alemania, el joven que llevaría por apellido Susso —en honor a su madre santa— ingresó a los quince años en la Orden de Predicadores en Constanza. Allí encontró como maestro al célebre místico Meister Eckhart, cuya enseñanza marcó profundamente su espíritu. Sus primeros años no fueron especialmente fervorosos, pero un día comenzó a resonar en su interior una voz insistente: “Renuncie a todo lo que no lo ayude a conseguir la santidad”. Aquella frase se convirtió en fuego que purifica y transforma. Entre tentaciones, oscuridades, escrúpulos y terribles pruebas contra la fe, aprendió a clamar con humildad por el don más alto: la sabiduría que viene de Dios. “Sabiendo que no tendría la sabiduría si Dios no me la concedía, me dediqué a pedirla en oración, y me fue concedida”, repetía convencido de que la santidad no es obra humana, sino gracia suplicada con perseverancia
El legado: Santidad entre calumnias y persecuciones
Durante treinta y siete años recorrió ciudades y campos predicando con ardor, acompañado por el influjo espiritual de grandes figuras como Johannes Tauler. Su obra más conocida, Sabiduría Eterna, alimentó por siglos la espiritualidad cristiana. Sin embargo, su camino estuvo sembrado de calumnias: lo acusaron falsamente de sacrilegios, de envenenamientos y hasta de paternidades inventadas. Fue perseguido, investigado y obligado a huir. Pero en cada prueba brillaba su mansedumbre. Cuando fue nombrado superior de un convento endeudado, no acudió primero a estrategias humanas, sino a la oración fervorosa y a la celebración devota de la Eucaristía. Muchos se burlaron… hasta que la Providencia respondió inesperadamente. Comprendió entonces que la verdadera mortificación no estaba en azotes ni ayunos extremos, sino en aceptar con amor lo que Dios permite. Su vida fue un testimonio de que la paciencia humilde desarma al mal y glorifica al cielo
Oración: Enséñanos la sabiduría que salva
Beato Enrique Susso, alma contemplativa y valiente, tú que aprendiste a negarte a ti mismo y a recibir todo como venido de la mano de Dios, intercede por nosotros. Enséñanos a no temer las pruebas interiores ni las persecuciones exteriores. Alcánzanos el don de la paciencia infinita y la dulzura con quienes nos hieren. Que, como tú, aprendamos a amar profundamente a la Santísima Virgen María y a buscar la Sabiduría Eterna por encima de todo honor humano. Que nuestra vida sea una respuesta constante al llamado de la santidad, y que nunca dejemos de pedir el consejo del Espíritu Santo cuando el alma se sienta confundida
“El alma que busca la Sabiduría Eterna no teme perderlo todo, porque ha encontrado al Todo”

