Santo de hoy 3 de febrero. San Blas (año 316)
El santo de hoy 3 de febrero, San Blas, cuyo nombre significa arma de la divinidad, fue un hombre que entendió muy pronto que sanar el cuerpo era también una puerta para sanar el alma.


Imagen del santo del día diseño web
Su vida: Médico del cuerpo, pastor del alma
San Blas, cuyo nombre significa arma de la divinidad, fue un hombre que entendió muy pronto que sanar el cuerpo era también una puerta para sanar el alma. Médico de profesión y servidor por vocación, ejercía su ciencia con manos sabias y corazón evangelizador. Cada consulta era una oportunidad para anunciar a Jesucristo, y cada alivio físico abría camino a la fe.
Su santidad era tan evidente que el pueblo lo eligió obispo de Sebaste, en Armenia. Cuando la persecución del emperador Diocleciano se desató con furia, San Blas eligió el silencio de una cueva en la montaña, no para huir, sino para proteger, animar y sostener a los cristianos perseguidos. Desde allí, de noche y a escondidas, bajaba a la ciudad para consolar a los encarcelados y llevarles la Sagrada Eucaristía.
La tradición cuenta que las fieras heridas acudían a él y encontraban alivio, como si la creación misma reconociera en San Blas a un hombre de Dios. Su vida fue un puente entre la misericordia divina y el sufrimiento humano.
El legado: La voz que no se rindió
Capturado por los cazadores del gobierno, San Blas fue llevado prisionero. Lejos de entrar derrotado, su paso por la ciudad fue una auténtica proclamación de santidad: creyentes y no creyentes salieron a aclamarlo. Ni regalos ni promesas lograron apartarlo de Cristo. Fiel hasta el extremo, soportó golpes, heridas y humillaciones sin una sola queja, orando incluso por sus verdugos.
Camino al martirio, su bendición seguía sanando. El milagro del niño ahogado por una espina de pescado marcó para siempre su memoria en la Iglesia, convirtiéndolo en protector de los males de la garganta. Pero su legado va más allá del milagro físico: San Blas nos enseñó a no callar la fe, a no tener miedo de confesar a Cristo, aun cuando hacerlo cueste la vida. Su sangre selló un testimonio que siglos después sigue encendiendo corazones.
Oración: Que sane nuestra voz y nuestra fe
San Blas bendito, pastor fiel y médico del alma,
tú que sanaste cuerpos y fortaleciste espíritus,
intercede por nosotros ante Dios.
Líbranos de las enfermedades de la garganta
y, sobre todo, de aquellas que enferman el corazón:
el miedo, la cobardía, el silencio que niega la verdad.
Enséñanos a hablar con amor,
a callar cuando es prudente
y a anunciar a Jesucristo cuando el mundo lo necesita.
Que nuestra voz sea instrumento de paz,
y nuestra vida, testimonio fiel del Evangelio.
Amén.
Frase atribuida a San Blas:
“Prefiero perder la vida antes que perder mi fidelidad a Cristo.” 💛

