Santo de hoy 30 de enero. San Fulgencio de Ruspe. Obispo (+ 533)
El santo de hoy 30 de enero, San Fulgencio de Ruspe, el resplandor que eligió la pobreza para iluminar la verdad


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Su vida: del brillo del mundo a la luz de Dios
Nacido en Cartago hacia el año 468, San Fulgencio de Ruspe llevó desde su nombre una vocación profunda: ser resplandeciente. Dotado de una inteligencia extraordinaria, dominó el griego y el latín, y su capacidad administrativa lo llevó a ocupar cargos importantes en la vida civil. Todo parecía augurarle una existencia cómoda y prestigiosa. Sin embargo, su corazón inquieto comenzó a sentir el vacío de las promesas del mundo.
La lectura de un sermón de San Agustín, inspirado en el Salmo 36, fue para él un llamado definitivo: confiar en Dios, hacer el bien y no envidiar la aparente prosperidad del mal. Desde entonces, su vida cambió de rumbo. Renunció a honores y riquezas, abrazó la oración, el ayuno y el silencio interior.
A pesar de resistencias familiares y persecuciones, ingresó a la vida monástica con una humildad que conmovía. Huyó, fue desterrado, caminó descalzo, soportó enfermedades y exilios, pero nunca perdió la paz. Nombrado obispo de Ruspe, siguió viviendo como monje pobre, fiel al Evangelio, convencido de que la verdadera grandeza nace del sacrificio y la fidelidad a Dios.
El legado: sabiduría que consuela, fe que permanece
San Fulgencio fue pastor, teólogo y testigo. Su palabra clara y profunda defendió con valentía la fe católica frente a la herejía arriana, incluso cuando ello le costó el destierro. En la isla de Cerdeña, lejos de su pueblo, escribió con tal sabiduría que hasta sus perseguidores temieron la fuerza de su verdad.
Su legado no se mide solo en escritos o sermones, sino en su coherencia de vida. Predicaba con el ejemplo: austeridad, misericordia, firmeza doctrinal y una amabilidad que conquistaba corazones. Inspiró vocaciones, fundó monasterios y acompañó a su pueblo en medio de la persecución y el sufrimiento.
Hasta en la enfermedad final, su alma permaneció luminosa. Aceptó el dolor como camino de purificación y esperanza. Fue sepultado bajo el altar mayor, signo de una vida ofrecida totalmente a Dios. Su nombre sigue brillando en la Iglesia como el de un obispo sabio, humilde y fiel.
Oración: confiar cuando la prueba oscurece el camino
San Fulgencio de Ruspe,
tú que supiste dejar el brillo pasajero del mundo
para abrazar la luz eterna de Cristo,
enséñanos a confiar cuando la fe es puesta a prueba.
Intercede por nosotros para que sepamos vivir con sencillez,
defender la verdad con caridad
y aceptar el sufrimiento con paciencia.
Alcanza para nuestros corazones
la gracia de permanecer firmes en Dios,
aun cuando el camino se vuelva estrecho y doloroso.
Que, como tú, busquemos la vida eterna
y hallemos en el Señor nuestra verdadera riqueza. Amén.
Frase atribuida a San Fulgencio de Ruspe:
“Acepto los sufrimientos de esta vida, si con ellos alcanzo el perdón, la misericordia y la vida eterna.”

