Santo de hoy 31 de enero, San Juan Bosco. Presbítero (1815-1888)
El santo de hoy 31 de enero, San Juan Bosco – el santo que educó con alegría y conquistó corazones jugando . Juan Bosco nació en 1815, en la pequeña aldea de los Becchi, cerca de Turín


Imagen del santo del día diseño web
Su vida: sembrar esperanza en tierra humilde
Juan Bosco nació en 1815, en la pequeña aldea de los Becchi, cerca de Turín, en un hogar marcado por la pobreza y la fe sencilla. Su mayor tesoro fue su madre, Margarita, mujer fuerte y sabia, que le enseñó a trabajar sin quejarse y a confiar en Dios aun cuando nada sobraba. Aquel niño campesino, vigoroso y despierto, que aún no sabía leer, caminaba kilómetros para estudiar y se ganaba la vida con oficios humildes, mientras en su corazón crecía un sueño inesperado: ser sacerdote. Desde joven entendió que para llegar a las almas había que acercarse a ellas con ternura, ingenio y alegría. Así, entre malabarismos, trucos y risas, Juan comenzó a reunir a la gente los domingos, demostrando que la fe también podía ser cercana, festiva y profundamente humana.
El legado: educar amando y salvar jugando
Ordenado sacerdote a los 26 años, Don Bosco se lanzó a las calles de Turín para rescatar a los niños olvidados, los que no tenían escuela, familia ni futuro. Los reunió como un titiritero del Evangelio y los condujo con dulzura hacia Dios. Fundó los Oratorios de San Francisco de Sales y más tarde la Congregación Salesiana, convencido de que la educación era el camino para transformar la sociedad. Su método fue revolucionario: educar jugando y aprender gozando. Talleres, escuelas, oficios, música, deporte y oración se unieron en una pedagogía del amor preventivo. Devoto incansable de María Auxiliadora, escritor, predicador y comunicador audaz, San Juan Bosco se convirtió en el gran educador de los tiempos modernos, un soldado alegre de Cristo que supo conquistar a los jóvenes sin miedo, con paciencia y esperanza.
Oración: formar corazones para Dios
San Juan Bosco, padre y amigo de los jóvenes, enséñanos a mirar la vida con alegría aun en la dificultad. Ayúdanos a educar con amor, a corregir con ternura y a acompañar con paciencia. Danos un corazón creativo para anunciar a Dios con cercanía y valentía. Intercede por los niños y jóvenes del mundo, especialmente por aquellos que se sienten solos, perdidos o sin rumbo. Que aprendamos, como tú, a unir la fe con la vida, el juego con la responsabilidad y la alegría con el Evangelio. Amén.
Frase atribuida a San Juan Bosco:
“Basta que sean jóvenes para que los ame.”

