Santo de hoy 7 de marzo. Santas Felicidad y Perpetua - Mártires (+ 203)

El santo de hoy 7 de marzo – Santas Felicidad y Perpetua Madres valientes, fe invencible . Los antiguos relatos de su martirio fueron leídos durante siglos en las iglesias, como afirma San Agustín de Hipona, porque en ellos ardía una enseñanza viva.

7 de marzo. Santas Felicidad y Perpetua - Mártires (+ 203)
7 de marzo. Santas Felicidad y Perpetua - Mártires (+ 203)

Imagen del santo del día diseño web

Su vida: Amor que no se rinde:

En la ciudad de Cartago, en el año 203, brilló la fe de dos jóvenes mujeres que desafiaron al imperio con la fuerza del cielo. Santas Felicidad y Perpetua eran distintas en condición, pero iguales en valentía: Perpetua, noble y culta, madre de un pequeño de pocos meses; Felicidad, esclava y también madre, que dio a luz en la prisión. Bajo la persecución del emperador Septimio Severo, fueron encarceladas por negarse a renunciar a Cristo. En la oscuridad del calabozo, Perpetua escribió su diario, dejando testimonio de su lucha interior, de su dolor de madre separada y de su oración ardiente pidiendo fortaleza. Felicidad, entre dolores de parto, respondió con serenidad cuando se burlaban de ella: ahora sufro yo, pero en el martirio me sostendrá la gracia de Dios. Junto a sus compañeros y al diácono Sáturo, caminaron hacia el circo no como víctimas, sino como testigos de una fe más fuerte que el miedo

El legado: Testimonio que atraviesa los siglos:

Los antiguos relatos de su martirio fueron leídos durante siglos en las iglesias, como afirma San Agustín de Hipona, porque en ellos ardía una enseñanza viva. Perpetua, firme ante el juez y ante las súplicas de su propio padre, proclamó que así como una vasija tiene su nombre, ella tenía el suyo: cristiana, y no podía llamarse de otro modo. En la arena, golpeadas por la furia de las fieras, conservaron la dignidad, la serenidad y una extraña alegría. Se abrazaron antes del último instante y entregaron su vida con libertad y amor. Una rica y una esclava, unidas por la misma fe, demostraron que ante Dios no hay diferencias de condición, sino corazones decididos. Su sangre fue semilla de nuevos creyentes, y su ejemplo sigue preguntándonos hoy cuánto estamos dispuestos a amar, a creer y a permanecer fieles cuando la fe exige valentía

Oración: Fortaleza en la prueba:

Santas Felicidad y Perpetua, madres valientes y testigos luminosas, enséñanos a no negociar nuestra fe por comodidad o temor. Ustedes que conocieron el dolor de la separación, la angustia del juicio y la violencia del martirio, alcáncennos la gracia de permanecer firmes cuando la vida nos ponga a prueba. Que aprendamos a confiar como ustedes, a sostener la esperanza en medio de la oscuridad y a vivir con la certeza de que ninguna renuncia por Cristo queda sin recompensa. Intercedan por nuestras familias, por las madres que sufren, por los cristianos perseguidos y por todos los que necesitan valor para decir con el corazón entero: soy de Cristo y lo quiero ser para siempre

“No puedo llamarme de otro modo, soy cristiana y lo seré para siempre”