24 de diciembre. Nochebuena: la vigilia de la alegría
Nos invita a vivir la víspera del gran acontecimiento: el Natalicio de Jesús


Imagen del santo, generada en web
La Nochebuena, celebrada el 24 de diciembre, nos invita a vivir la víspera del gran acontecimiento: el Natalicio de Jesús.
Es una noche de recogimiento, de introspección y de diálogo íntimo con el Señor, donde la oscuridad se convierte en un espacio sagrado de esperanza. Desde tiempos antiguos, la Iglesia nos recuerda que la vigilia es un momento único para preparar el corazón, para vivir con fervor y expectativa, conscientes de que cada instante nos acerca al misterio de la Encarnación.
En esta noche, las familias se reúnen, se comparte la alegría y se fortalece el amor que nos conecta como hermanos y hermanas en la fe.
La espera que ilumina
Compartir y dar sentido
Más allá de la misa, del brillo de los adornos y de la abundancia en la mesa, la Nochebuena nos llama a actuar. Su esencia radica en la solidaridad y en la generosidad hacia quienes más lo necesitan.
Cada gesto de amor, cada plato compartido, es un reflejo de la alegría de Jesús hecho carne.
Nos recuerda que la Navidad no es solo un momento de celebración, sino de conciencia y entrega; es abrir la puerta a los demás, acoger al viajero, al necesitado y al que sufre, siendo portadores de luz y esperanza, siguiendo el ejemplo del Redentor.
Oración: la voz que nos une
Señor Jesús, en esta Nochebuena, acoge nuestro corazón lleno de gratitud y amor.
Que podamos esperar Tu llegada con paciencia, vivir esta vigilia con fe
y llevar a cada hogar la luz de Tu mensaje.
Ayúdanos a compartir generosamente lo que tenemos,
a abrazar con ternura a quienes nos rodean y a recordar siempre
que en la sencillez y el servicio encontramos
la verdadera alegría de Tu nacimiento. Amén.

