4 de Diciembre. San Juan Damasceno. Obispo y Doctor de la Iglesia (+ 749)

San Juan Damasceno, voz valiente de la fe que defendió a Dios con la palabra y la belleza

San Juan Damasceno santo 4 de diciembre
San Juan Damasceno santo 4 de diciembre

Imagen del santo, generada en web

Nacido en la vibrante ciudad de Damasco, San Juan Damasceno creció entre privilegios, cultura y poder. Hijo de un alto funcionario del califa, ocupó él mismo un cargo de gran importancia civil, administrando los bienes de una ciudad entera. Sin embargo, su corazón no se dejó seducir por el oro ni por el prestigio.

Un día, con la radicalidad de los verdaderos llamados, lo dejó todo: repartió sus bienes entre los pobres y se retiró al monasterio de San Sabas, cerca de Jerusalén.

Allí, en la austeridad del claustro y el silencio de la oración, descubrió que Dios le había regalado un don precioso: escribir para iluminar la fe del pueblo sencillo. Su vida se volvió un puente entre la sabiduría profunda y la comprensión humilde, entre la doctrina y el corazón.

Su vida: De la riqueza al silencio fecundo

El legado: La imagen como evangelio visible

En tiempos de confusión y violencia espiritual, cuando el emperador León el Isaúrico prohibió el culto a las imágenes sagradas, San Juan Damasceno se levantó como un faro. Desde tierras donde no podía ser silenciado, escribió con claridad y valentía para defender una verdad esencial: los cristianos no adoran imágenes, las veneran.

Con palabras llenas de pedagogía y amor, explicó que las imágenes no reemplazan a Dios, sino que lo señalan; no son ídolos, sino memoria viva del amor de Cristo, de la ternura de María y del testimonio de los santos. Su enseñanza quedó sellada para siempre en una frase luminosa: la imagen es el catecismo de quienes no saben leer.

La tradición cuenta que, por odio a su palabra, le fue cortada la mano con la que escribía. Pero Juan, confiado en la Virgen María, oró con fe ardiente y fue milagrosamente sanado. Con esa misma mano, curada por la Madre de Dios, escribió después algunos de los más bellos textos marianos de la Iglesia.

Oración: Luz para los ojos y el alma

San Juan Damasceno, doctor valiente y servidor fiel de la verdad, enséñanos a defender la fe con amor y claridad.

Ayúdanos a comprender que la belleza también evangeliza y que, al contemplar lo sagrado, el corazón puede volver a Dios.

Intercede por nosotros para que sepamos usar nuestros dones al servicio del bien, sin miedo, sin orgullo, con humildad y valentía.

Que nuestras palabras, como las tuyas, acerquen a los sencillos y fortalezcan a los débiles.

Y que, como tú, confiemos siempre en la protección maternal de la Santísima Virgen. Amén.

Frase atribuida a San Juan Damasceno:

“Lo que el libro es para quien sabe leer, la imagen lo es para quien no sabe; ambas conducen al alma hacia la verdad.”