7 de Diciembre. San Ambrosio. Arzobispo de Milán (+ 397)
El pastor valiente que enseñó a la Iglesia a no callar ante la injusticia.


Imagen del santo, generada en web
Ambrosio, cuyo nombre significa “Inmortal”, nació en Tréveris en el año 340, marcado desde niño por una educación exquisita que unió la inteligencia con la fe. Formado en las artes, la palabra y el derecho, fue un defensor incansable de los inocentes y un servidor íntegro del bien común. Gobernador del norte de Italia a los treinta años, supo ejercer la autoridad con ternura, como quien entiende que el poder solo tiene sentido cuando se convierte en servicio.
El pueblo de Milán, al verlo más padre que funcionario, lo eligió inesperadamente como obispo. No fue ambición lo que lo llevó al altar, sino obediencia. Desde entonces, Ambrosio se entregó con disciplina incansable al estudio de la Escritura y al cuidado del pueblo, convirtiéndose en maestro, guía y testigo de una fe viva y comprometida.
Su vida: educado para gobernar, llamado a pastorear
El legado: una voz firme que formó santos y corrigió imperios
San Ambrosio fue un obispo que no negoció la verdad. Instruyó con sabiduría, predicó con belleza y vivió con coherencia. Su palabra tocó el corazón de San Agustín, a quien condujo al bautismo y a una vida transformada.
Fue también una conciencia incómoda para los poderosos. Supo corregir a emperadores y exigir penitencia cuando la injusticia desbordó la violencia, recordando que nadie está por encima de Dios.
Defendió a la Iglesia con valentía, promovió la paz entre enemigos y dejó escritos profundos que siguen iluminando el camino de la santidad. Con sus himnos enseñó a rezar cantando, haciendo de la belleza un puente hacia Dios.
Oración: valentía para vivir la fe sin miedo
San Ambrosio, doctor sabio y pastor fiel,
enséñanos a amar la verdad más que la comodidad,
a servir sin buscar honores
y a hablar con valentía cuando el silencio se vuelve pecado.
Intercede por nosotros para que nuestra fe no sea tibia,
para que sepamos unir justicia y misericordia,
y para que, como tú, vivamos de tal manera
que no temamos el encuentro con Dios. Amén.
Frase atribuida a San Ambrosio
“He tratado de vivir de tal manera que no tenga que sentir miedo al presentarme ante el Divino Juez.”

